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Como en toda dieta de adelgazamiento, existen cuestiones personales que necesitan ser consideradas para que la pérdida de peso sea más efectiva y duradera, pues cada plan debe ser individualizado. Y en este sentido, no sólo es importante conocer los hábitos de las personas y las comidas más asiduas, sino con qué frecuencia conviene pesarse.

Existen rasgos personales que hacen que algunos prefieran pesarse todos los días, mientras que en los individuos más despreocupados y relajados, la balanza está presenta 1 vez por semana. Pero, ¿con qué frecuencia conviene pesarse?.

Cuando emprendemos un plan de pérdida de peso, no sólo la balanza nos indica si hemos hecho las cosas bien, aunque el peso corporal es el parámetro más utilizado y fiable, que nos permite llevar un control eficaz, siempre y cuando nos pesemos con la misma cantidad de ropa (la mínima posible), en el mismo horario (preferible por la mañana) y con la vejiga vacía.

Pesarse a diario puede ser un recurso útil para tener un control más detallado, pero debemos tener mucho cuidado, pues ocurren fluctuaciones en el peso corporal ajenos a la proporción de grasa del organismo y puede suceder que una retención de líquidos aumente nuestro peso y nos alarme sin necesidad de que esto ocurra, ya que al día siguiente todo puede volver a la normalidad.

Además, pesarse todos los días puede acentuar la ansiedad en quienes son más compulsivos y perjudicar la evolución de la dieta. Asimismo, hay quienes manifiestan tener una especie de adicción a la báscula y se obsesionan con pesarse después cada bocado que comen, lo cual puede ser un fiel indicio de un desorden alimentario.

En cambio, pesarse una vez por semana es todo un desafío para ver cómo somos capaces de comportarnos durante 7 días para después ver los resultados en la balanza. Pero aquí también, debemos escoger un día, tarea poco fácil, ya que si elegimos el lunes, el día en que mayor peso se registra habitualmente por los cambios de hábitos del fin de semana, tal vez nos ayude a mantener las actividades durante el fin de semana sin demasiadas modificaciones.

Por el contrario, si escogemos el viernes, el día en que solemos pesar menos por estar al final de una semana de actividades más ordenadas (en la mayoría de los casos), puede suceder que nos relajemos y nos liberemos el fin de semana.

Aún así, mi recomendación es que no nos pesemos todos los días, sino 1 vez por semana o cada 3 días, de manera de encontrar en la báscula sólo un parámetro que puede indicar la evolución de nuestro plan de adelgazamiento. Siempre en el mismo horario, con similar cantidad de ropa y registrando el peso logrado, pero sin tomar al peso corporal como el único que puede señalar un avance, pues como ya hemos dicho es un parámetro que cambia mucho, en función también, de cuestiones ajenas a la grasa corporal.

Incluso, podemos llevar un registro del peso y elaborar gráficos que muestren la evolución, ésto siempre sirve de motivación cuando las cosas están haciéndose bien. Además, pesarse cada 3 días o una semana, fomentarán una postura más relajada, organizada y facilitará un cambio de hábitos, sin que tengamos que estar pendientes de lo que comemos todo el tiempo y de cuánto nos hemos ejercitado para perder peso.

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